ARGENTINA, 1° DE JULIO DE 2010. El gobierno de Buenos Aires pretende regular el tránsito de las motocicletas en parte importante de la ciudad. Sin embargo, el proyecto presentado en el congreso local fue boicoteado por partida doble: afuera, decenas de motociclistas protestaron por una ley que –dijeron- "es discriminatoria"; dentro, la falta de quórum obligó a los legisladores a suspender el debate para tratar este asunto.
El documento impulsado por el oficialismo, encabezado por el Jefe de Gobierno Mauricio Macri, restringe la circulación de estos vehículos en las zonas principales de la capital argentina. Entre otras medidas, pretende impedir el ingreso de motos con pasajeros al centro y en 10 de las avenidas principales, como Santa Fe, Cabildo, Córdoba y Boedo. También obligaría, de ser aprobada, a portar un chaleco distintivo y cerrar zonas específicas en horarios clave. Las autoridades pretenden así detener la ola de robos en motocicletas que tiene con los pelos de punta a los bonaerenses y a la policía local, de cabeza.
Como sucede en ese país, sin importar qué se discuta, si proviene de los rivales políticos es una basura. Ausentarse de las sesiones de debate es una estrategia muy usada para obstaculizar las iniciativas del otro, sin importar de qué se trate. Eso de si beneficia a la gente o no, queda en segundo plano.
El Jefe del Gabinete local, Horacio Larreta, defendió el proyecto al recordar: "El miércoles pasado hemos sufrido la muerte de un joven de 18 años en Palermo tras ser atropellado por dos sujetos que huían en moto luego de cometer un robo. Según la Procuración General de la Nación, en 2008 se registraron 3,588 causas por robos con moto vehículos; en 2009, fueron 7, 834, o sea que en un año se incrementó un 118%, lo que arroja un promedio de 21 robos por día bajo esta modalidad. En 2010 estos delitos siguen creciendo. El 60% de los casos se cometen en las zonas norte y oeste de la ciudad, y no solamente de lunes a viernes, sino que también, de manera creciente, los fines de semana, principalmente los sábados".
Como sea, este proyecto atiende necesidades de la ciudad y de sus habitantes. Lástima que ése no sea el enfoque que predomina entre diputados, senadores y comisiones legislativas al momento de elaborar sus proyectos y el asunto se limite, al final, a cosas de partidos o facciones políticas, sin vínculos con el exterior. Ya se verá qué lado tiene más peso… y si realmente está bien diseñado y cumple con el objetivo.
Son los detallitos que se encuentran en democracias como las nuestras.
AL menos allá se buscan resolver problemas graves. En otros lugares, como en nuestra amada-odiada ciudad de México, existe la costumbre de tronar la boca y mirar hacia otro lado mientras todo se derrumba alrededor. Se medio hace, para que no digan, para que todo quede igual.
Este tema, el de los motociclistas, por ejemplo, ha sido un problema grave y crónico desde hace muchos años y requiere un tratamiento especial y urgente de parte de autoridades y ciudadanos del Distrito Federal. En este contexto, los dueños de estos vehículos hacen prácticamente lo que quieren y a la hora que se les pega la gana a lo largo y ancho de la mega urbe mexicana, pese a que el tránsito de motos está más o menos reglamentado. Incluso, por supuesto, usan las ventajas que les proporciona este vehículo para robar y asesinar.
Sí, es cierto. Sucede como con el resto de los aspectos de vialidad. Es decir, en realidad nada importa porque en el DF el reglamento de tránsito no vale nada…
Ni la vida. No sé si existan estadísticas sobre las muertes o accidentes que provocan estos vehículos sin control pero no sería difícil que los índices estuvieran por las nubes. El desorden y la falta de respeto son alarmantes y propician más desorden y mayores insultos y agresiones.
De esta manera, es común ver que los motociclistas –de todos colores y tamaños- hagan caso omiso de los semáforos, de las señales peatonales, de personas, animales o cosas. Incluso en las banquetas, espacio supuestamente sagrado para los peatones. Pero no es todo: le avientan el caballo o insultan con todo el arsenal a su alcance a todo aquel que se queja por sus abusos.
Son muchos los problemas que presenta un lugar como este, pero la actitud de los chilangos provoca que las cosas vayan de mal en peor: para colmo, ahora los motociclistas piensan que tienen derecho a pasar por encima del que sea sólo por el hecho de manejar una moto. "Para esto uno se compra una…", me dijo un jinete moderno cuando le reclamé por haber invadido la zona rayada, de peatones, en lo que esperaba para pasarse el alto. Lo dijo con tal desdén que me sentí un poco pendejo y avergonzado. Y es que esta situación parece no tener fin, de tal suerte que parece que lo normal y correcto es eso y no exigir derechos…
Tal vez se tengan que registrar estadísticas escandalosas, como en Argentina, para que se tomen cartas en el asunto…