miércoles, 30 de junio de 2010

Bola en el aire: Tragedia de Knock-out



Edwin Valero era campeón mundial invicto, 27 combates ganados, todos por ko. Tenía 28años cuando el pasado 14 de abril decidió acabar con el infierno en el que se había convertido su vida, en parte, debido a la laxitud con la que se le trató.

En Él, la gente miraba a un hombre que triunfó en la vida de la nada, a punta de puñetazos, y no a uno que creció y vivió inmerso en una violencia que trascendía al ring.

La grandeza del venezolano en el cuadrilátero le permitió vivir con sus demonios, en detrimento de sus allegados y conocidos, víctimas de su ira: como suele suceder en las sociedades modernas de occidente, el éxito disculpó todo. EL mismísimo Hugo Chávez le solapaba sus abusos.

La mortífera pegada de Valero no sólo atizó el rostro y cuerpo de sus rivales hasta dejarlos semiinconscientes sobre la lona, también embruteció a toda una nación, que dejó pasar situaciones que a otra persona no se les hubiese perdonado. Esto allanó el camino para la tragedia.

Aún ahora, que es imposible ya ocultar sus desventuras, en su natal Venezuela le dieron un entierro digno de un héroe. Vaya, cabría preguntarse, ¿de qué calaña?

martes, 29 de junio de 2010

Pelota en el Aire: La número once V, mentalidad ganadora


Tras los octavos de final la historia se hace sentir y sólo los adultos sobreviven. Atrás quedaron una primera ronda sorpresiva y una segunda inédita y abierta, durante los cuales los chicos se rebelaron contra su condición y derribaron, al menos tropezaron, a los gigantes. De esta manera, Estados Unidos, Eslovaquia, Paraguay, Australia, Nueva Zelanda, Japón, México, Serbia y Ghana, por mencionar los más destacados de esas etapas, lograron resultados inéditos en su andar por los mundiales. Los gringos, por ejemplo, consiguieron el primer lugar de grupo por primera vez; los mexicanos vencieron a una potencia, algo que nunca habían hecho; Canguros y Kiwis sumaron puntos como nunca antes; Japón y Corea del Sur avanzaron de ronda en tierra extraña y Eslovaquia debutó con el pie derecho en el torneo mundial al ganarse el derecho de disputar un cuarto partido.

Aún quedan los conjuntos poderosos. Brasil, Alemania, Holanda, Argentina, España y Uruguay, cualquiera de ellos tiene capacidad para quedarse con el trofeo. Paraguay y Ghana, los que completan el cuadro de los ocho mejores de la Copa del Mundo FIFA Sudáfrica 2010, son los chicos recién llegados al pueblo, los dos extraños en tierra extraña, dos inéditos en estas instancias que pueden darse por bien servidos pero que a partir de ahora nada tienen que perder.

Ojalá lo aprovecharan y salieran como fieras para buscarle arrebaterle el triunfo al grandote que le toca en turno, los guaraníes ante los favoritos españoles y los africanos ante la gloriosa celeste, ahora en pleno resurgimiento gracias a una enorme jugador, líder y goleador, Diego Forlán, y a la tradicional garra charrúa, rescatada de nuevo en beneficio del buen futbol.

Sólo quedan 8 de 32 equipos y el país anfitrión se comienza a quedar sólo.
Permanecen, quizás, las aficiones más ruidosas y numerosas. Argentinos, uruguayos, españoles, brasileiros, alemanes y holandeses conforman aficiones curtidas, conocedoras y entusiastas del torneo, que suelen acompañar a sus equipos hasta el final, instancia a la que generalmente acceden. Ghana juega en "casa", como los otros conjuntos africanos que participaron en la competencia.
Paraguay se queda como el patito feo del resto del torneo: sin afición y con un juego a la italiana que le impidió demostar su superiodidad ante los nipones. Como sea, ya llegaron más lejos que nunca...

Mientras los equipos sobrevivientes se la juegan, faltan apenas 8 juegos para concluir, es tiempo de reflexión para los jugadores, entrenadores, directivos y fanaticadas que ya están en sus casas o van de regreso. Salir de una competencia como esta, sobre todo si tienes altas expectativas, es muy doloroso, un momento que permite e impone preguntas.

Probablemente, en algún momento, ahí, en sus casas, sentados en sus sillones, tal vez mientras miran el descenlace de la competencia o quizá en lo que hacen cualquier otra cosa de su vida diaria, se preguntan qué les faltó a ellos y a sus compañeros para seguir en competencia. Cristiano Ronaldo, Cannavaro, Ribery, Pieenar, Giovanni de los Santos, Humberto Suazo, Marcelo Bielsa, Bob Bradley y otros igualmente competitivos seguramente se lo preguntan. Habrá otros que no, pero ellos o similares tienen que hacerlo...

Cada uno tendrá su propia respuesta y sacará sus propos resultados (eso es lo bueno de hacerse preguntas), pero si se llevarra a cabo una encuesta entre miembros de la fanaticada ahora huérfana en el mundial, entre las causas de la eliminación de sus equipos estaría la ausencia o carencia de algo que llaman Mentalidad Ganadora.

Para Arantxa Sánchez-Vicario, ex tenista española que llegó al número 1 del rank mundial en una época en la que el deportista español exitoso era una rareza, ese concepto que usan aficionados, comentaristas y casi cualquiera para explicar el fracaso de los suyos, es decir la mentalidad ganadora, es trabajar con constancia y disciplina, visión al futuro y metas claras, para "aprender a perder para aprender a ganar".


No sería extaño que algunos pambofanáticos sintieran el fracaso y la derrota de sus equipos como suyos propios, sin embargo ahí queda. Se lamentan de la mala suerte, de los árbitros, de los directivos y/o de sus propios jugadores, pero el asunto no pasa de agrias recriminaciones lanzadas al aire.

Más importante sería -como sugiere la tenista- que esas derrotas sirviesen para actúar y mejorar por completo la estructura del futbol en esos lugares que arrastran general, con un enfoque diferente, exigente desde abajo y no sólo en instancias profesionales, porque ganan mucha lana, dicen algunos...

Un proceso que modifique y afecte positivamente todos y cada uno de los aspectos del deporte a través de métodos de enseñanza infantil que fomenten principios tácticos, técnicos y estratégicos perfectos, al mismo tiempo que proporciona una base cultural de invergadura y un ética sólida, Un proceso que sea incluyente y excluyen, que forme a los futbolistas para salir adelante en las buenas y las malas. Sembrando confianza en sus almas sedientas de triunfos.

No es fácil. Españoles y holandeses debieron llevar a cabo un trabajo largo y paciente para tener lo que tienen ahora: La escuela holandesa es marca de futbol ganador, preciso y precioso, fenómeno que ha influído al voleibol, al tenis, a la natación de ese país -de forma exitosa también- y la Real Armada Española incluye tenistas (Rafa Nadal), pilotos F1 (Alonso), ciclistas (Contador), basquetbolistas (los hermanos Gasol), moticiclistas, atletas de fondo y jugadores de polo, waterpolo y hockey sobre pasto y, por supuesto, futbolistas, de elite. No sólo compiten en sus disciplinas al más alto nivel siempre, suelen marcar el camino hacia la cima.

A la española: ¡¡Recordad que hace no mucho estos países no tenían nada que contar en este rubro!! Más allá del Real Madrid y Barcelona -dos casos verdaderamente especiales- en España no había más. En Holanda era peor... "De allí sólo se daban los tulipanes y los molinos de viento", me decía un amigo admirador del "jogo bonito" holandés.

En esa etapa de reflexión, bien valdría mirar esos casos y, junto con la experiencia propia y en el ámbito local, sacar conclusiones que lleven a algo. Los ganadores, pregúntenles a brasileiros, argentinos, alemanes, italianos, franceses u holandeses, siempre lo hacen.

Existen avances entre los aspirantes a la elite del futbol mundial, que hay muchos, la gran mayoría de los cuales ya no están en el mundial. Eso ha quedado claro, creo yo, en este torneo. Sin embargo, también está claro que sueñan/anhelan/se ilusionan/alucinan con transformarse en ganadores permanentes, de esos que juegan siempre cinco, seis, siete juegos, durante las instancias finales. No sólo llegar a octavos y de vez en cuando -cuando lasuerte y el calendario lo permitan- a cuartos. Para ello se necesita mucho trabajo, de lo contrario países como México, CHile, Japón, Corea del Sur, Portugal, Estados Unidos y el resto de los pretendientes serán conocidos por cosas totalmente ajenas al futbol, como un molino de viento.

CONTINUARÁ.....

lunes, 28 de junio de 2010

Pelota en el aire: La número once IV, entre campeones y aspirantes

Ha resultado un Mundial abierto, pese al futbol tan apretado que se ha practicado hasta ahora. Las sorpresas han sido frecuentes y los equipos chicos han tomado la batuta, al menos durante la primera y segunda ronda. Cierto, no están aún para llevarse la copa pero sí como para echar a más de un gallón, ¿verdad franceses e italianos?

La mala nueva es que la Mano Negra es más negra que nunca, en particular luego de los groceros errores cometidos por los árbitros en los juegos de octavos de final del domingo 27 de junio, Alemania-Inglaterra y Argentina-México. Tampoco ha ayudado el Jabulani, un balón con evidentes fallas de fabricación, que ha determinado en gran medida el rumbo del campeonato. No sólo son los errores cometidos por los arqueros, burdos, tontos, bobos, también están las cientos de pelotas que han sido mal pateadas desde el comienzo del campeonato. ¿Cuántas jugadas promisorias o de rutina acabaron mal por esta causa?, ¿qué hubiera pasado si la FIFA hace bien su chamba?, ¿se habrían metido muchos goles más?, ¿se habría visto un juego más vistoso? Nunca lo sabremos pero se me hace que las cosas hubiesen sido diferentes desde el principio.

Por supuesto, la Federación Internacional de Futbol Asociación todapoderosa nunca se equivoca y rechaza los problemas, al mismo tiempo que cancela posibles soluciones, como las nuevas tecnologías, aspirando al estancamiento. Total que si algo no existe no hay por qué considerarlo. Pero la prensa internacional y los fanáticos no han dejado escapar la ocasión para señalar estos y otros fallos de la Federación, lo cual ha dejado mal parada a la rectora mundial del balompié. Es unánime y mundial el desprecio por árbitros y directivos.

Es un mundo imperfecto y en él, la FIFA es el Rey. Miles de millones de personas aman este deporte, pero ¿cuántos confían en quienes la dirigen?

Desde los tiempos de Sir Stanley Rous hasta el presente, dominado sin oposición por el suizo Joseph Blatter, este organismo privado ha incrementado el control que tiene sobre este deporte, el más popular del planeta, hasta ejercerlo por completo. De esta manera, el destino -y lo que es peor- la evolución del futbol están en sus manos, guiadas quién sabe por qué oscuros intereses, pero sin duda lejos del Fair Play que tanto promueven.

Ahora, por ejemplo, los viejos jerarcas han rechazado sin reflexión alguna el uso de la tecnología en este deporte, algo que ya utilizan para definir jugadas difíciles en varias ligas profesionales en Estados Unidos con buenos resultados. Mexicanos, ingleses, estadounidenses y otros que se vieron afectados por malas decisiones de los colegiados hubieran, tal vez, acabado el torneo de otra manera de haberse permitido revisar la repetición. Pero lo más importante, se habría hecho justicia en acciones que sólo los de negro ignoraron, como el gol fantasma inglés o el tanto en off side argentino, sucesos clave en los encuentros de octavos de final arriba mencionados.

El hubiera no existe pero el futuro sí, aunque la FIFA pretenda detener el tiempo, como un viejo y decrépito alquimista que anhela transformar la materia sin saber realmente un ápice de la naturaleza de la misma. Sus excusas hieden a herrajería vieja, oxidada, desgastada: se perdería la esencia del juego, se perdería mucho tiempo, los partidos se alargarían muchos, el deporte es perfecto, no necesita ningún ajuste, como han señalado Blatter y su segundo, Michel Platini, un jugador maravilloso de los años ochenta, que -piensan muchos- manchó su imagen al convertirse en dirigente.

No hay remedio, prácticamente sin excepción, todos los pertenecientes a este planeta redondo recriminan a la FIFA y a sus afiliados, las federaciones locales, de cada país, organismos hechos a imagen y semejanza de la filial internacional, todo tipo de corruptelas y les echan en cara sus burradas, pero son firmes fanáticos de los productos que ofrecen y venden. Fieles a la religión que profesan, diría algunos jalados de los pelos, y no le pierden el hilo a cuanto torneo se cruce por el sistema de cable que tienen contratado.

Afortunadamente, en el terreno de juego, el deporte sigue siendo bello. Tanto como un disparo fulminante desde fuera del área; como un regate en un pedazo de papel; como un cabezaso tan poderoso como el martillo de Thor; como un perfecto cambio de juego de 40 metros; como una pared que deja tirados a varios zagueros; como una salvada en la línea de meta; como un equipo volcado a la ofensiva para conseguir el empate o el triunfo; como un futbolista llorando con amargura la eliminación.

Las escenas se amontonan: la desgracia de los italianos, que se ahogan en un vaso de agua; los estadunidenses exhaustos al dejar hasta el último aliento para intentar darle la vuelta a un juego complicado; la fe de los eslovacos que atacaron el arco azzurro sin ningún tipo de prejuicio; la hermosa maniobra de Honda, delantero japonés, para el 3 a 1 en el determinate cotejo contra Suiza; la juventud alemana cargando al equipo en ausencia del as, Michael Ballack; el toque brasileiro, siempre Brasil; dos aspirantes de peso histórico y juego brillante, Holanda y España; Messi y Cristiano Ronaldo, que han dado muestras espectaculares de su capacidad; la Uruguay de Forlán, que está para cualquier cosas, y cientas más que esperan al 11 de julio para convertirse en parte del legado del futbol para siempre. No hay vuelta de hoja.

Llegan las instancias decisivas y aún hay historia que escribir. Esperemos a ver hacia dónde rueda la pelota...

CONTINUARÁ...

martes, 22 de junio de 2010

Pelota en el aire: La número once III, vientos del sur

EL tiempo parece avanzar ahora más deprisa. El desarrollo de las tecnologías de la información y de la comunicación han acercado a la personas y las naciones con innumerables herramientas: nuestro mundo no se explica, por ejemplo, sin la seguridad que otorga el celular (no es para menos, actualmente casi todo mundo tiene uno), ni sin la suave sensación que percibe uno al escribir en el teclado de la computadora un texto como este. Nada que ver con los teléfonos bombachos de rosca -qué enfado esperar a que el disco terminara de girar- o las máquinas de escribir, a las que prácticamente tenía uno que aporrear para arrancarle las palabras.

No sólo las distancias se han acortado: Los secretos se acabaron. Celulares 3G, laptops, pc tables, MSN, blogs, buscadores, redes sociales, con internet ya no hay espacio para la intimidad y siempre lo hay para verter allí, en proporciones similares, saber y estupidez. La información fluye sembrando datos en cada puerto que visita, renovándolos con cada vuelta, a mayor velocidad cada vez que pasa de nuevo. El refresh continuo no sólo afecta al intercambio de archivos o cifrados, los medios que permiten la gestión de tales files sufren una transformación frenética, incluso insana. Las empresas desarrolladoras de hardware y software ponen a la venta equipos y gadgets de última generación y lanzan aparatos novedosos a tal intensidad que es inútil pretender seguir el mismo ritmo. Intentarlo puede provocar mareos, estress, ansiedad.



Aturde. Pero al final la estela que deja -bits convertidos en textos, operaciones, imágenes- termina por reconfortarlo a uno. Como el calor que proporciona una biblioteca.

El planeta del futbol no es ajeno a esta realidad, un mundo cada día más pequeño y conectado: el cierre de la primera ronda de la Copa del Mundo de la FIFA Sudáfrica 2010 arrojó sorpresas en cantidad, en parte, precisamente porque se acabaron lo secretos.



En estos días, y desde hace casi diez años, la información sobre tactica, técnica, teoría y mil asuntos más relacionados con este deporte se propaga a velocidad de gigabites. Ahora se encuentran con suma facilidad videos de casi todos los equipos del mundos, selecciones incluídas; la multimedia es una herramienta pedagógica con infinidad de aplicaciones fuera y dentro de terreno de juego; software especializado está a la mano ya de todo aquel que pretenda dedicarse a la desgastante carrerra de director técnico; la medicina y las ciencias físicas proporcionan una veta rica en conocimientos para crear atletas capaces.

Así, sin importar dónde, en Azerbayán, Togo, Vietnam, Litchestein o en la Patagonia, es posible aplicar estas herramientas para levantar una estructura que genere futbolistas capaces. Claro, debe existir también voluntad y pasión, amén de un ámbito más o menos limpio de corruptelas y politiquerías. Los buenos principios, la materia más importante al momento de aprender a realizar una actividad, están ahí, al alcance de un clic o untono, sólo se les debe utilizar de manera correcta y sin trabas absurdas. No son materia exclusiva de las grandes potencias. Nunca más.

El éxito de equipos chicos en la primer ronda de la Copa del Mundo FIFA Sudáfrica 2010 habla de lo anterior. EN Japón, Estados Unidos, Corea del Sur, México, Eslovaquia, Chile, Paraguay, Australia, Nueva Zelanda, todas selecciones que han llevado a cabo una participación digna en el torneo, sin duda ha existido voluntad para usar todo ese cúmulo de información para levantar estructuras respetables, crear futbolistas competitivos técnica, táctica y mentalmente, de tal suerte que exista luz en e futuro, furbolísticamente habalndo, claro. Ahora, su trabajo empieza a dar frutos.

Por el contrario, por diferentes razones, algunas potencias pierden piso, el paso y la dignidad. La historia de los grandes combinados nacionales, tal vez, soporta fracasos como el de los italianos y franceses, que ni siquiera pasaron la primera ronda, o como el de España e Inglaterra, si se produce pues podrían salir en segunda etapa, lo cual les sabría a nada. El pasado sí, soporta, los hace fuertes, pero el presente los debilita pues señala que hubo mejores equipos que ellos, conjuntos teóricamente inferiores incluso. No creo que estén en esa condición aún, pero sumar fracasos frecuentes trae a la larga, el olvido. ¿Alguien menor de 30 años sabe sobre las glorias hungaras, austriacas o soviéticas?


Así, durante el torneo sudafricano Italia, Francia, incluso Inglaterra y España, dieron exhibiciones penosas, una vergüenza sobre todo si se considera el tipo de futbolistas que integran esos equipos: perfectos. Dejaron ir oportunidades para explotar el potencial con el que cuentan, cada uno debido a su propio infierno, y en el pecado llevaron la penitencia: sufren y caen derrotados con las lágrimas corriendo por sus mejillas. Existe cierta arrogancia, cierto desdén en tan malorados cursos.



Los episodios son numerosos: Italia pierde con Eslovaquia (que si bien es una nación nueva en el mundo FIFA, tiene una larga tradición pambolera al haber competido como parte de Checoslovaquia, cuyo representativo llevó a cabo innumerables hazañas durante gran parte del siglo pasado); España cae contra Suiza, Francia contra México, Inglaterra hace el ridículo contra Argelia, Australia supera a Serbia, Japón a Dinamarca y Honduras echa fuera a Suiza.

¿EL mundo del balón se ha vuelto loco? Más bien los tiempos están cambiando.

Por supuesto que a todos esos insolentes aún les falta aprender para tener la constancia y concistencia que muestran desde hace muchos años los seleccionados acostumbrados a ganar en estas competencias. Los Coreanos, por ejemplo, deben aprender a sumar a sus virtudes un poco de cerebro, que en el futbol se traduce en pausa, en tomar un momento para detenerse y levantar la cabeza para darle el mejor curso al balón en lugar de seguir con su ataque esquemático de buscar siempre el arco a gran velocidad... o para enfríar el juego cuando les conviene. Esta ausencia de malicia pambolera fue importante para que al final Uruguay venciera a Corea del Sur, pese a que el momentum del partido estaba del lado asiático luego de lograr el gol del empate. Dos descuidos los mataron, un escalón de calidad que seguramente ya está considerado en el seno del futbol de ese país.

"Empezó como Robinho y terminó como Lee", dijo Niembro, comentarista argentino de experiencia sobre una jugada del jugador sudcoreano de ese nombre. EL asunto es que cada hay más coreanos, japoneses, ghaneses, estadounidense, mexicanos, australianos, chilenos y eslovacos que son capaces de resolver como los grandes, pero -cierta desconfianza, tal vez- también de verse como un tronco, como se le llama en este ámbito a aquellos que se tropiezan con la pelota en los pies.



Ése es el trabajo que tiene de frente esas selecciones: si aspiran algún día a competir realmente por la corona, no queda más que trabajo. Sudáfrica 2010 demuesta que va por buen camino.

domingo, 20 de junio de 2010

Pelota en el aire: La número once II, La pelota engaña-bobos

Un vendaval proveniente de Corea del Sur abrió el Grupo B: el conjunto asiático infringió una dura derrota al ex campeón europeo Grecia, que presentó un juego errático y desconfiado.

Me llamó la atención la confianza mostrada ese día por los futbolistas sudcoreanos en todos los aspectos de su juego, técnico, táctico, mentalidad y timing de partida. El desarrollo de su futbol es evidente de tal suerte que se llevaron el triunfo con cierta facilidad, pese a la experiencia del conjunto heleno, que cuenta aún con gran parte de la plantilla que ganó la Euro Copa 2004. Encabezados por el jugador del Manchester United Park Ji-Sung (7 en la espalda), el conjunto multicampeón de Asia realizó su acostumbrado juego de velocidad, pero ahora acompañado con sutilezas y algo de malicia, lo cual convierte a este conjunto en un rival peligroso para cualquiera de cara a los octavos de final.

No importa que días después, en la segunda ronda, Argentina diera una felpa al conjunto sudcoreano al son de 4 por 1. En honor a la verdad, los pibes tuvieron suerte al abrir el marcador temprano con una jugada desafortunada que terminó en autogol . Luego de tal traspié, los asiáticos sufrieron otro: un gol en off side. Fue demasiado para ellos que terminaron desfondados, pero eso sí, nunca bajaron los brazos, actitud que los deja bien perfilados de cara al encuentro contra Nigeria, eliminada y supuestamente desmoralizada, luego del cual podrían clasificar a la siguiente ronda por primera vez en la historia de este conjunto.

Por su parte, Argentina primero le perdonó la goliza a Nigeria, que contó con una actuación monumental de su arquero Vincent Enyeama.

El baile lo comandó Messi y sus duendes, seres fantásticos, invisibles y escurridizos que le permiten al jugador hacer toda clase de evoluciones en el terreno de juego. Por nada le dicen el futbolista de videojuego. Tal vez esa fama, sin duda bien ganada tras dos años en la cima con el Barcelona, amedrentó de entrada al conjunto africano, que salió como una manada de hipopótamos con graves padecimientos en las patas.

Si bien el menudo atacante sacó del sombrero toda clase de evoluciones: caños, sombreritos, fintas, gambetas, amagues, coladas, pases filtrados, disparos venenosos y un sin fin de recursos que trajeron locos a los defensores nigerianos, ésto lo permitieron todo pues jugaron como un equipo de aficionados, desubicados, mal perfilados todo el tiempo, perdidos en la cancha sin saber qué hacer pese a que la mayoría de ellos juegan en ligas importantes de Europa. Sólo por esa demostración, Messi merecía un gol; lástima que el portero africano le sacara varias pelotas ya cantadas.

En el lado nigeriano, todo era confusión y miedo. Sólo el ego -gigantesco en superestrellas millonarias que no soportan que les digan qué hacer- les encendía el ánimo. Su talento se desbordaba pero también se desperdiciaba: como un reactor de fusión dañado, toda esa energía se filtraba por entre grietas derrochando miles de millones de kilovatios. Hasta que explota...

Por ello no es raro que terminen incompletos los partidos. Ni siquiera hacen caso de las reglas elementales: durante los 90 minutos sorprendió que varios futbolistas africanos sacaran de banda de manera no sólo incorrecta, sino incluso grotesca.

La historia se repitió en su segundo partido: pronto se quedaron sin un jugador y, como consecuncia, mordieron el polvo ante los griegos, desahusiados prematuramente al parecer. Lograron una anotación, pero ya no pudieron ni acercarse al segundo, que les hubiese dado el empate y proporcionado una tablita de salvación para mantenerse a flote hasta la última fecha de la fase de grupos.

Los Helenos me hicieron recordar a los que sorprendieron al mundo y le arrebataron el campeonato europea a Portugal en la final celebrada en Lisboa.

La pelota Jabulani cobró protagonismo en el albor del Grupo C, dando comienzo a una polémica que podría permanecer durante toda la copa. La víctima fue el arquero inglés Robert Green, quien "regaló" el empate a Estados Unidos con una jugada boba: el disparo del atacante gringo no tenía potencia ni colocación pero al llegar cerca de las manos del portero, que ya esperaba, dio un extraño y se coló por un lado hasta cruzar la línea de meta. El arquero estaba tapando moscas pero de inmediato se le echó la culpa a la pelota, de lo cual se agarró el cancerbero europeo en la posterior rueda de prensa. Pero, que un jugador de talla mundial cometa tal yerro en la justa más importante de todas... Y para como es la prensa inglesa... Obviamente se comieron al pobre Green. En su descargo, existe el rumor de que el hombre tuvo que jugar con el corazón destrozado pues su novia lo había dejado días antes de viajar hacia Sudáfrica.

Debido a ese costoso y estúpido desliz, los ingleses salieron engañados de la cancha, tranquilos por su actuación. Para los estadounidenses en cambio fue una circunstancia afortunada que apareció en el momento en el que más lo necesitaban. Hasta tal pifia todo parecía normal: la delantera inglesa consiguió vulnerar la meta gringa pronto en el encuentro (minuto 4) y sus avances posteriores pusieron en vilo al arquero Tim Howard prácticamente durante todo el partido. Luego tuvieron opciones de marcar pero entonces su propia desesperación le paso factura y salieron tablas con un conjunto inferior. ¿Eso habrá tenido que ver con lo que pasó después?

¿Quién sabe?, pero para Fabio Capello y el seleccionado de Inglaterra el arquero sería el menor de sus problemas: para su segundo partido, contra la supuestamente débil Argelia, el Equipo de la Rosa cambió de portero pero entonces todo lo demás se descompuso: en todas las líneas se vio deslucido, opaco, desgastado, cansado y parco. Y no estaría bien culpar de ello al sustituto de Green, David James, ni siquiera porque le apoden "El Calamidad".

El conjunto norafricano llegaba con una derrota muy dolorosa a cuestas (perdieron por la mínima un partido muy parejo contra Eslovenia gracias a un error bobo de su portero, pero eso sí, la pelota tuvo la culpa, mmm), pero su ánimo seguía encendido y su defensa, por tanto, se mantuvo bien apuntalada todo el juego. Un gran mérito indudablemente, sin embargo es claro que los ingleses lo permitieron con su falta de imaginación y clarividencia para penetrar la defensa argelina. Su patética demostración de ping pong los desesperó incluso a ellos mismos: Wayne Rooney despotricó furioso contra todo y contra todos al final del juego, un triste ceros que llevó felicidad, no obstante, al vestidor norafricano.

El empate puede convertirse en una tragedia para los ingleses: si Estados Unidos le gana a Argelia y ellos pierden o empatan con Eslovenia, quedan fuera. ¡Se imaginan que sucediese eso! Es posible luego de verlos jugar el otro día y de mirar la reacción brava de los estadounidenses, quienes incluso debieron ganar 3-2 su partido contra los este europeos, pero el árbitro les anuló un gol de manera injusta. Ahora, Eslovenia es el inesperado líder de este grupo, con los ingleses en tercer lugar... Y cualquier cosa puede pasar.

Los Panzers abrieron fuego en el Grupo D con una cueriza a la escuadra australiana. El contundente 4 a 0 cuenta sólo una parte de la historia: Alemania mostró un juego brillante, apabullante, directo y furioso. Asustaba más si consideraba uno que se comieron a la oncena cangura con jugadores muy jóvenes en lugares fundamentales de la cancha, entre ellas tres joyas: Mesut Özil (21), Thomas Müller (20)y Sami Khedira (23). Los tres mediocampistas, en colaboración con Lukas Podolski, tejieron maravillosas jugadas en las inmediaciones de los rivales durante todo el juego. El viejo goleador, Miroslavv Klose, falló varios goles hechos. Por si fuera poco, lo hicieron sin su jefe, Michael Ballack, lesionado poco antes del Mundial.

Los acompañantes de grupo, Serbia y Ghana, se enfrascaron en un duelo sordo, solucionado por una expulsión y un pénalti marcado casi al final del encuentro (minuto 84). Hasta aquí todo iba conforme lo estimado...

Todo cambió en la segunda ronda. Para empezar, la maquinaria alemana se atrofió y encajó una derrota desesperante. Y riesgosa de cara al futuro más próximo. No es que halla fallado su juego: los blancos encerraron a los serbios en su cancha y, fieles a su estilo, generaron innumerables ocasiones de gol. En tanto, Serbia creó dos o tres y metió una... Como dicen por ahí, así es el futbol.

Pero las sorpresas continuaron: Ghana apenas y pudo empatar con Australia, aparente víctima del resto de los equipos de grupo. En este match apareció otra víctima de la pelota traviesa, que se le escurrió al portero ghanés y se coló burlonamente en el arco.

Estos resultados dejan un panorama difícil pues ahora todas las selecciones pueden calificar pero también todas pueden quedar fuera, incluso los alemanes... ¿Será o el espíritu de los viejos campeones teutones terminará por imponer su ley?

EL eterno próximo campeón del mundo es el amo y señor del Grupo E. No era un secreto desde antes de arrancar la copa que Holanda tenía el sector asegurado. Por la calidad de sus jugadores, su experiencia y su éxito, por su juego, generalmente el más brillante en las copas mundiales en las que ha participado (1990, 1994, 1998 y 2006), se daba por descartado que sus rivales morderían el polvo con cierta facilidad.

Es cierto, no fue tan difícil para los holandeses derrotar a daneses (2-0) y japoneses (1-0) pero el juego brillante, artístico como le dicen algunos comentaristas de televisión, nunca apareció. Por el contrario, su juego fue soso y sin sentido durante grandes lapsos de las partidas. Incluso contaron con suerte para ganar su partida contra Japón, que sufrió un desliz de su portero, al que se le movió la pelota en pleno vuelo.

En defensa de Holanda hay que decir que el jugador más decisivo del plantel, Arjen Robben, no ha jugado por lesión. Eso sí, es notable la calidad de los hombres de los Países Bajos, quienes poseen una técnica perfecta, velocidad endemoniada, sentido táctico, ambición y concentración.

Tal vez ya se cansaron de ser "los que juegan más bonito y siempre pierden al final" y buscan encarar el torneo de otra manera. Días antes del Mundial, Wesley Sneijder, campeón de la Champions 2009-2010 con el Inter de Milan y uno de los más talentosos de la plantilla naranja declaró a ESPN en Español que estaban ya hartos de que les sucediera siempre lo mismo y que los echaran antes de tiempo debido a su estilo de juego desenfadado y ultraofensivo. ¿Eso quiere decir que si Holanda juega como Italia tiene más chances de salir campeón? Eso quiero verlo.

Pero, por otra parte, está la pregunta que siempre me hago cuando miro un partido de Holanda, ¿tendrán la suficiente armonía de equipo como para superar los obstáculos que sólo los grupos sólidos pueden pasar? Porque también es conocido que su tradicional juego abierto y ofensivo no ha sido la única causa de sus eliminaciones prematuras (es decir, antes de la final, su meta permanente), también han existido deavenencias entre los jugadores de las diferentes selecciones que ha presentado este país en mundiales y Eurocopas desde inicios de los noventa, lo que al final le ha restado cohesión y fuerza frente a conjuntos más unidos, como Brasil o Argentina.


Las migajas del sector (el segundo lugar y el boleto a octavos) quedan para Japón y Dinamarca pues Camerún, supuestamente el favorito para acompañar a holandeses hacia la siguiente ronda, ya quedó eliminado luego de su segundo juego, una derrota 1 a 2 con Dinamarca. Resulta triste el caso camerunés, que cuenta con un goleador de cepa, Samuel Eto, responsable en gran parte de los campeonatos europeos del Barcelona (2008-2009) e Inter (2009-2010). Es doblemente lamentable si se considera que jugaban prácticamente de locales, como el resto de los conjuntos de la África Negra.

Es un caso similar al de Nigeria, pero aquí prevalece sólo un ego, acaparador, intenso, sediento, monstruoso (precisamente Eto). Entre las notas previas al Mundial me encontré con varias que describían el ambiente en el campamento de Camerún. Ahí, el jefe indiscutible dice y hace lo que quiere. Así, Eto regaló a sus compañeros costoso relojes con valor por más de un millón de dólares para motivar a sus compañeros, lo cual a todas luces no resultó bien pues acciones como la anterior suelen dañar la autoridad del entrenador y la relación entre los capitanes y el resto del plantel en el interior del vestidor. Finalmente el delantero terminó por imponerse al coach, el francés Paul Le Guen, a sus compañeros y a los directivos de su país, lo que perjudicó el juego asociativo y solidario. Esto acabó con la posibilidad de armar un equipo fuerte y consciente de sus limitaciones y sus fortalezas. En cambio, se formó un conjunto de mediocres, incluida en esa cuenta la estrella.

Japoneses y daneses, pues, se verán las caras en el último partido del sector para decidir quién se queda con el boleto restante. Ambos conjuntos han mostrado buen futbol por momentos. Los Hijos del Sol Naciente ganaron con claridad a Camerún y cayeron con gallardía ante la Orange. Por su parte, los vikingos empezaron con dudas y perdieron fácilmente contra Holanda, pero luego se recuperaron y con un juego de grandes trazos y jugadas relampagueantes, vencieron a los africanos. Será un juego interesante, que enfrenta dos estilos distintos, en todos aspectos, no sólo futbolísticos. Apuesto por los nipones...

El Grupo F es el de los empates, el de los puntitos arañados como sea, con jugadas chuscas, de carambola, con juicios arbitrales dudosos. Cómo no va a ser así si en este sector está Italia, el maestro del marrullería y la defensa total. Curiosamente, el alumno más avanzado de la escuela italiana también se encuentra en este sector. Paraguay es reconocido en el mundo del futbol como un conjunto duro, que mete la pierna con hasta frecuencia, difícil de vencer. Los aruqeros y defensas paraguayos están entre lo mejor del orbe, por lo que es natural que su selección juegue al contragolpe. Como italia, pero a la latinoamericana...

Hasta el momento los estudiantes están superando a los maestros. Con 4 puntos, la albiroja está cerca de octavos. Primero empató con la escuadra azurra y luego derrotó con categoría a la debutante Eslovaquia. Le resta Nueva Zelanda, por lo que la clasificación en primer lugar es muy real.

Italia, en tanto, sufre como acostumbra hacerlo en los mundial durante las rondas de grupos. Los diarios de la península reaccionaron con furia tras el empate de la escuadra campeona del mundo vigente con el modesto conjunto kiwi, que cuenta con chico de 18 años, un jugador interesantes, Chris Wood.

Los azzurri cierran contra los eslovacos y deben espabilarse si no quieren perder un boleto que todo mundo contaba como suyo desde el principio. Sin embargo, pese al juego que han mostrado, son capaces aún de llegar lejos, como en España 1982, cuando luego de un primera ronda gris y mediocre, levantaron la copa luego de eliminar a Argentina y Brasil y vencer en la final a Alemania. Igual pueden hacer el ridículo...

CONTINUARA...

viernes, 18 de junio de 2010

Ruta Crónica 18 de junio de 2010

Como un autómata, tomo la cartera del bolsillo derecho trasero de mi pantalón para sacar la tarjeta de transporte. Saco el plástico, lo uso y me dispongo a devolverlo a su lugar cuando me percato de algo: llevo mis principales herramientas de trabajo en el bolsillo trasero derecho de mi pantalón.

No es que me avergüence ni mucho menos, pero en ese momento, fue un instante, me pareció ridículo, incluso patético. Pero así es. Mi chamba se explica con algo tan simple como un ticket de bus o de metro o de tranvía o de lo que sirva para llevarme a donde requiero ir.

Repito, no me da pena pero me llama la atención esa defición de la actividad que llevo a cabo para ganarme la vida... Parece tan poca cosa.

Claro que no es tan simple, también depende de perpectiva, pues si no tuviese chamba, como millones de personas en América Latina, un puesto de mensajero me parecería oro puro.

Además se trata de una actividad de verdad dura, sobre todo en una ciudad como la de México, desbordada por el desorden.

Por otra parte, hay que considerar que ese objeto, simple, fácil de conseguir y de usar, ofrece tesoros escondidos: contar con una de esas maravillas magnéticas debidamente cargada nos permite recorrer la urbe de un lado a otro sin ser molestados ni temer por nuestra seguridad. Armado con esa herramienta, uno puede encontrar lo que sea.

Es una lástima que en las calles de una ciudad como esta, la siempre desprestigiada y sufrida capital mexicana, torturada una y otra vez por sus habitantes, dañados en la misma proporción, sea difícil disfrutar de sus tesoros, que los hay y muchos. Como dice la canción, aquí la vida no vale nada: uno no sabe si va a regresar ileso al salir todas las mañanas a la calle.

La culpa es, sin duda, de la gente, que conforma un colectivo marcado por el desdén y la bestialidad.

Los capitalinos integran una fauna muy particular que, más allá de las diferencias entre ellos, coinciden en razgos o actitudes de mala calaña, por ejemplo: en todos los ámbitos de nuestra vida, hacemos lo que se nos pega en gana sin mediar responsabilidad alguna, sin pensar siquiera en ellos mismos. Eso se nota cuando uno sale a la calle.

Así, llevándola, como se dice por acá, en nuestro camino cotidiano hemos construido -por todo tipo de razones, eso sí, siempre hay una justificación- una urbe complicada, compungida, retraida e insoportable, con trazados absurdos, imposibles, sin sentido, improvisados, con banquetas calientes, abiertas (¿dolerán esas heridas?), suturantes de aguas negras y otras sustancias, tan elevadas que las personas pequeñas las evitan o tan hundidas en el suelo que prácticamente no existen, ocupadas por todo tipo de objetos o vehículos de tal suerte que parecen estar hechas para todo menos para permitir el tránsito cómodo y seguro de peatones, condición mínima de una ciudad decente.

En cambio, nosotros los "Chilangos", como se nos conoce despectivamente en la provincia mexicana, hemos creado un monstruo que no se deja querer facilmente, por el contrario, uno termina por odiarlo... ¿Así nos odiamos a nosotros mismos?

Al menos eso parece cuando uno se topa no sólo con aceras intransitables sino infumables: el paisaje que hemos levantado es un insulto a la vista. Una mezcla de plástico, metal, vidrio y piedra, materia noble usada de la peor manera en aparadores, de diseño o al "a'í se va", engalanados en su gran mayoría con adornos de cuestionable gusto.

Eso es tal vez lo peor de vivir en un lugar como este: Cuando uno se atreve en las calles de esta ciudad, y tras soportar esas banquetas tortuosas y de aguantar el desdén y la violencia que prevalece por todas partes, ni siquiera hay para dónde mirar...

CONTINUARÁ...

jueves, 17 de junio de 2010

Pelota en el aire: La número once I


Estoy contento nomás de haber llegado a otro Mundial. Como están las cosas ya es ganancia. Es el número once de mi andar de vida, periplo que comenzó en el ya legendario y lejano México 70, dominado por Pelé y sus camaradas vestidos de verdeamarella.

Debo confesar que en estos tiempos me cuesta trabajo disfrutar de ese deporte que amo desde niño: inmerso en una macabra historia de polis y narcos que tiene a la sociedad amenazada permanetemente; bajo basura que cae del cielo (con todo y camión recolector); entre epidemias y turbulencias económicas que nos roban nuestro futuro... estoy estresado todo el tiempo, lo que impide que goce de las cosas simples de la vida, como la música, las chicas o el futbol, simple, atractivo y entretenido.

Quizás por ello he esperado este campeonato con especial ansiedad. Cierto, como en el anuncio del desodorante de los zombies, inevitable, me vuelvo loquito cada 4 años, como todo pambolero que se precie bien. Sin embargo, ahora ha sido distinto... no sé explicarlo..., tal vez necesidad de respirar un poco de aire fresco entre tanta mierda..., tal vez necesidad de reencontrarme con ese niño que se sabía de memoria la alineación del seleccionado brasileño 1970, sofocado ahora por la adultez..., tal vez para licenciar mi mente y sedarla un rato con tan poderoso tóxico, que sirve como remedio para casi todos los males (aún para los divorcios más amargos, gulp).

Afortunadamente aún funciona, así que partir de este momento el futbol llenará este espacio, no limitado -en teoría- a ese tema, cabe aclarar.
Pero ese asunto -los temas que tratará este blog- nada tiene que ver con el que atañe a este texto, un juego amado y odiado con la misma intensidad, seguido y tildado de reverenda estupidez por un número similar de personas (claro que los segundos no llamarían personas a los primeros...), jugado por millones, temido por millones (no todos tienen afinidad con la pelota... y no pibes, no se vale usarlos de arqueros o postes durante la cáscara ... luego por eso terminan por odiar al deporte, je).

Y estoy listo para Sudáfrica 2010. Para ver que se presenta tras el horizonte pambolero y en los alrededores.
Cada Mundial es una historia diferente, cada una tiene su sabor, sus anécdotas, sus peculiaridades, pese a lo que sostienen las viudas del futbol: "Otro Mundial, todos son iguales, siempre es lo mismo , es todo un mes completo, para que luego no gane México, sólo para verle las piernas a los futbolistas... (gulp, advertencia, auxilio, sus oposiciones y quejas pueden convertirse en furibundos ataques en pocos segundos-, por cierto un hurra por el anuncio de Corona, ji)".

Así, lejos ya de marcajes tan pejagosos y asfixiantes, y dispuesto a disfrutar de tan magno evento pese a los agujeros que merman mis bolsillos y a las balas que parecen zumbar cada vez más cerca de mí, me hice de todos los medios a mi alcance para seguirlo como se debe: tele, radio, diarios, mi biblioteca personal sobre el tema (no es por presumir pero es bastante respetable, con una que otra joyita) e internet.

Del primer día del Mundial, destaco el inconfundible sabor africano que inunda la cobertura mediática de este campeonato. Ésa es una de las cosas que me gustan de las Copas del Mundo: se arma una fiesta multicultural y multiracial con sabor local, en este caso, la punta sur del Continente Negro, con todo lo que ello significa.

Las batallas inaugurales del torneo arrojaron dos equipos con chispa y dos tan opacos como lentes empañados. Por un lado, en el match de apertura, Sudáfrica y México ofrecieron una partida movida, nerviosa y emocionante. La falta de tino de unos y otros evitó un marcador de escándalo: los mexicanos tuvieron a pelota y el control del juego gran parte de los 90 minutos y mostraron profundidad pero fallaron a la hora buena. Los Bafanabafana amenazaron todo el tiempo la meta mexicana, pero las ocasiones creadas por sus rápidos latigazos fueron malogradas por una deficiente puntería y la mala fortuna.
Al final, el empate fue justo, aunque no dejó satisfecho a nadie, tal vez a Carlos Alberto Parreira, entrenador de los anfitriones, quien mantuvo la mesura en medio de "el casi triunfo sudafricano", como tituló al día siguiente un diario sudafricano.

Para los mexicanos hubiese resultado una paradoja que perdieran en la última jugada a la Luis Hernández (México-Holanda, Francia 1998), con ese disparo que pegó el el poste de la portería defendida por el Conejo Pérez.

En el segundo cotejo, Franceses y uruguayos tuvieron un juego apretado, con pocas oportunidades de gol. Entre la lentitud sudamericana y la falta de imaginación de los europeos, las roscas eran inevitables. Ni siquiera cambió el tono del encuentro cuando uno de los rivales (Francia) se quedó con uno de más. Un partido para el olvido...

CONTINUARA....