domingo, 19 de septiembre de 2010

EL CALDERÓN: Música Independiente en Tierra Árida

De acuerdo con Wikipedia, se considera música independiente “cuando un grupo o solista interpreta un género musical que no está ligado a circuitos del mercado musical o a la difusión sonora o publicitaria; cuando se hace con vocación puramente artística y no comercial; cuando el estilo que toca un artista o un conjunto no parece cumplir los parámetros de ninguna etiqueta de definición conocida o utilizada por la prensa especializada; cuando el sello discográfico encargado de editar las grabaciones o los medios que la difunden (radios, publicaciones, etc.) son de pequeña envergadura o de carácter amateur; cuando todo el proceso artístico está controlado por los músicos y en él no interfieren compañías discográficas, instituciones o medios de comunicación. (…) Han sido considerados música independiente el blues, el punk, el reggae, el grunge, el indie rock, el pop, el grindcore, el death metal”, la trova, la música contemporánea, el jazz y un etcétera considerable que incluye todo tipo de fusiones.

Si bien dicha definición habla de actitudes de rebeldía, libertad y renovación, también se refiere a un estado de represión, casi marcial, falso, artificial, omnipotente y omnipresente, que ahoga la creatividad del artesano del sonido. En este contexto, en un país como México, copado por academias que generan estrellitas para las principales televisoras del país y por manifestaciones vernáculas que se encuentran por todas partes, la independencia musical es un reto. Un camino que puede traer muchos sinsabores…

Para empezar, no hay muchos lugares donde los músicos independientes puedan mostrarse. Pocos empresarios le apuestan a los nuevos autores o intérpretes, a menos que hayan salido de algún Reality Show o “vayan recomendados”, como se dice en México. Por supuesto que existen géneros que tienen mayor aceptación entre los dueños de bares, cafés cantantes o similares. Aquellos que le buscan por el bolero u otro estilo establecido en el gusto del público, que ya es una tradición pese a tener detallitos novedosos, tienen más opciones que esos que le rascan por el lado de la innovación, en cualquier estilo, da igual, parece que lo nuevo atemoriza.
Sobre todo si se piensa exclusivamente con los bolsillos: apostarle a lo seguro evita pérdidas de dinero y de tiempo, argumentan.

La realidad mediática es otro obstáculo al que se enfrenta todo aquel que desee dedicarse a esa actividad, ingrata y gratificante al mismo tiempo. Casi todos los medios de comunicación vomitan la misma clase de música, interpretados por los mismos cantantes y están cerrados a nuevas propuestas, a menos que éstas provengan del mismo circuito. ESTO CONDICIONA el mercado: por un lado la audiencia se vuelve estúpida; por otro, los medios de comunicación masivos –toda esa tecnología puesta al servicio del entendimiento humano- no existen para los músicos independientes y viceversa.

Internet ha abierto una puerta que vulnera dicho cerco; una alambrada que por años ha estado saturada de espinas, púas, trampas y minas ahora tiene hoyos por el se pueden comunicar músicos y público de manera más íntima.

Al menos en teoría, y siempre y cuando exista una infraestructura capaz de multiplicar la cantidad de huecos, de ventanas de nuevas propuestas. No es el caso de México, pobre en este sentido. De acuerdo con los resultados de la encuesta “Indicador de la Sociedad de la Información 2010” (ISI), publicados recientemente por la consultoría internacional especializada en aplicaciones tecnológicas, Averis, este país registra una situación preocupante en penetración de internet. Su índice de 4.45 está al nivel de hace cuatro años; en América Latina es uno de las pocas naciones que sufrió un descenso interanual (de 2009 a 2010). Pese a un importante incremento en la calidad de acceso a internet, de 34.2 % (usuarios de la red que usan banda ancha), líder en la región, el desarrollo de las ventas minoristas online y el número de usuarios de la www experimentarían un aumento más lento que en el resto de los países del subcontinente: para 2011, en México habrían 233 usuarios por cada mil personas (incremento de 5.9%) y las ventas online crecerían sólo 3.2%, con 14 dólares anuales per cápita. En la actualidad hay únicamente 9.2 dos conexiones por cada cien mexicanos, lo cual habla de la urgencia existente en esta materia.

Esto deja a los músicos con ventanas que sólo se abren para un lado, el suyo. El otro lado, necesario para que la ventana tenga sentido, va a permanecer cerrado por un rato, al menos eso sugieren las proyecciones sobre desarrollo de internet en el país.

Aún así, una ventana es una ventana. En este espacio reservaremos un lugar para buscar entre bits y bits muestras sabrosas, chidas, cachondas, temerarias, interesantes, que ofrezcan algo más de lo que se ofrece en radio o tv.

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