miércoles, 27 de octubre de 2010

Ruta Crónica: Girls like her

Sí, es la tormenta que supuse. Es imparable, arrebatadora, explosiva, incendiaria. Una manifestación natural que combina al huracán, la erupción volcánica, el maremoto, la nevada y el gran sismo en uno solo.

Y estoy encantado, un poco abrumado por la tierra, el viento, el agua y el fuego que ha caído sobre mí desde que la conocí, pero fascinado, hechizado, pasmado de sensaciones, emociones y placer.

Enamorado. Hinchado de amor.

Mujeres como ella aparecen continuamente en películas y novelas. Pisan fuerte y su andar es siempre trascendente en la vida del resto de los protagonistas.

Mujeres como ella dejan boquiabiertos a muchos en las calles por las que transitan; no es raro que provoquen accidentes tontos, como aquel büey que casi se parte a la mitad por ver sus bondadosas formas desde una perspectiva más que interesante.

Chicas como ella provocan sueños calientes, emotivos, intensos, capaces de activar inconscientes reacciones violentas que terminen por mojar ropa de cama o trusas o pantaletas, según el caso. Cada noche… si se tiene la suerte de toparse seguido con ella.

Minas como ella exaltan al amor, una manifestación naturalmente fuerte, emotiva, que termina inflamado hasta casi reventar. Si ese amor se concentrara en un órgano, éste estaría sangrante, supurante, empapado de regocijo y placer, o de desamor, si se tiene la mala suerte de caer en esa situación (encontrar el amor y perderlo es más bien una mala jugada del destino ¿no?).

Mujeres como ella son capaces de destruir o levantar civilizaciones: provocan al artista, inspiran al caudillo, fortalecen al héroe, levantan monumentos, enloquecen al tirano, enaltecen al loco, incentivan a la naturaleza, dejan al más frío y ajeno babeante de ganas. Dejan tragedia o felicidad por doquier.

Mujeres como ella son imprescindibles para seguir avanzando en este mundo de locos, en el que el desdén, la soberbia y la sed de poder y dinero prevalece y dominan hasta la actividad más nimia. Sólo así, agasajados o victimizados, los hombres –o lo que sea- podemos seguir adelante, sin tapujos, dudas ni medias tintas.

Chicas como ella no son fáciles de encontrar. Tengo la suerte de hallarla en este momento de mi vida, un poco confusa y obscura. Chicas como ella son capaces de traer luz a una vida sombría, como la mía. Ella trajo luz a mi vida, como dice aquel bolero.

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