Tras los octavos de final la historia se hace sentir y sólo los adultos sobreviven. Atrás quedaron una primera ronda sorpresiva y una segunda inédita y abierta, durante los cuales los chicos se rebelaron contra su condición y derribaron, al menos tropezaron, a los gigantes. De esta manera, Estados Unidos, Eslovaquia, Paraguay, Australia, Nueva Zelanda, Japón, México, Serbia y Ghana, por mencionar los más destacados de esas etapas, lograron resultados inéditos en su andar por los mundiales. Los gringos, por ejemplo, consiguieron el primer lugar de grupo por primera vez; los mexicanos vencieron a una potencia, algo que nunca habían hecho; Canguros y Kiwis sumaron puntos como nunca antes; Japón y Corea del Sur avanzaron de ronda en tierra extraña y Eslovaquia debutó con el pie derecho en el torneo mundial al ganarse el derecho de disputar un cuarto partido.
Aún quedan los conjuntos poderosos. Brasil, Alemania, Holanda, Argentina, España y Uruguay, cualquiera de ellos tiene capacidad para quedarse con el trofeo. Paraguay y Ghana, los que completan el cuadro de los ocho mejores de la Copa del Mundo FIFA Sudáfrica 2010, son los chicos recién llegados al pueblo, los dos extraños en tierra extraña, dos inéditos en estas instancias que pueden darse por bien servidos pero que a partir de ahora nada tienen que perder.
Ojalá lo aprovecharan y salieran como fieras para buscarle arrebaterle el triunfo al grandote que le toca en turno, los guaraníes ante los favoritos españoles y los africanos ante la gloriosa celeste, ahora en pleno resurgimiento gracias a una enorme jugador, líder y goleador, Diego Forlán, y a la tradicional garra charrúa, rescatada de nuevo en beneficio del buen futbol.
Sólo quedan 8 de 32 equipos y el país anfitrión se comienza a quedar sólo.
Permanecen, quizás, las aficiones más ruidosas y numerosas. Argentinos, uruguayos, españoles, brasileiros, alemanes y holandeses conforman aficiones curtidas, conocedoras y entusiastas del torneo, que suelen acompañar a sus equipos hasta el final, instancia a la que generalmente acceden. Ghana juega en "casa", como los otros conjuntos africanos que participaron en la competencia.Paraguay se queda como el patito feo del resto del torneo: sin afición y con un juego a la italiana que le impidió demostar su superiodidad ante los nipones. Como sea, ya llegaron más lejos que nunca...
Mientras los equipos sobrevivientes se la juegan, faltan apenas 8 juegos para concluir, es tiempo de reflexión para los jugadores, entrenadores, directivos y fanaticadas que ya están en sus casas o van de regreso. Salir de una competencia como esta, sobre todo si tienes altas expectativas, es muy doloroso, un momento que permite e impone preguntas.
Probablemente, en algún momento, ahí, en sus casas, sentados en sus sillones, tal vez mientras miran el descenlace de la competencia o quizá en lo que hacen cualquier otra cosa de su vida diaria, se preguntan qué les faltó a ellos y a sus compañeros para seguir en competencia. Cristiano Ronaldo, Cannavaro, Ribery, Pieenar, Giovanni de los Santos, Humberto Suazo, Marcelo Bielsa, Bob Bradley y otros igualmente competitivos seguramente se lo preguntan. Habrá otros que no, pero ellos o similares tienen que hacerlo...
Cada uno tendrá su propia respuesta y sacará sus propos resultados (eso es lo bueno de hacerse preguntas), pero si se llevarra a cabo una encuesta entre miembros de la fanaticada ahora huérfana en el mundial, entre las causas de la eliminación de sus equipos estaría la ausencia o carencia de algo que llaman Mentalidad Ganadora.
Para Arantxa Sánchez-Vicario, ex tenista española que llegó al número 1 del rank mundial en una época en la que el deportista español exitoso era una rareza, ese concepto que usan aficionados, comentaristas y casi cualquiera para explicar el fracaso de los suyos, es decir la mentalidad ganadora, es trabajar con constancia y disciplina, visión al futuro y metas claras, para "aprender a perder para aprender a ganar".No sería extaño que algunos pambofanáticos sintieran el fracaso y la derrota de sus equipos como suyos propios, sin embargo ahí queda. Se lamentan de la mala suerte, de los árbitros, de los directivos y/o de sus propios jugadores, pero el asunto no pasa de agrias recriminaciones lanzadas al aire.
Más importante sería -como sugiere la tenista- que esas derrotas sirviesen para actúar y mejorar por completo la estructura del futbol en esos lugares que arrastran general, con un enfoque diferente, exigente desde abajo y no sólo en instancias profesionales, porque ganan mucha lana, dicen algunos...
Un proceso que modifique y afecte positivamente todos y cada uno de los aspectos del deporte a través de métodos de enseñanza infantil que fomenten principios tácticos, técnicos y estratégicos perfectos, al mismo tiempo que proporciona una base cultural de invergadura y un ética sólida, Un proceso que sea incluyente y excluyen, que forme a los futbolistas para salir adelante en las buenas y las malas. Sembrando confianza en sus almas sedientas de triunfos.
No es fácil. Españoles y holandeses debieron llevar a cabo un trabajo largo y paciente para tener lo que tienen ahora: La escuela holandesa es marca de futbol ganador, preciso y precioso, fenómeno que ha influído al voleibol, al tenis, a la natación de ese país -de forma exitosa también- y la Real Armada Española incluye tenistas (Rafa Nadal), pilotos F1 (Alonso), ciclistas (Contador), basquetbolistas (los hermanos Gasol), moticiclistas, atletas de fondo y jugadores de polo, waterpolo y hockey sobre pasto y, por supuesto, futbolistas, de elite. No sólo compiten en sus disciplinas al más alto nivel siempre, suelen marcar el camino hacia la cima.
A la española: ¡¡Recordad que hace no mucho estos países no tenían nada que contar en este rubro!! Más allá del Real Madrid y Barcelona -dos casos verdaderamente especiales- en España no había más. En Holanda era peor... "De allí sólo se daban los tulipanes y los molinos de viento", me decía un amigo admirador del "jogo bonito" holandés.
En esa etapa de reflexión, bien valdría mirar esos casos y, junto con la experiencia propia y en el ámbito local, sacar conclusiones que lleven a algo. Los ganadores, pregúntenles a brasileiros, argentinos, alemanes, italianos, franceses u holandeses, siempre lo hacen.
Existen avances entre los aspirantes a la elite del futbol mundial, que hay muchos, la gran mayoría de los cuales ya no están en el mundial. Eso ha quedado claro, creo yo, en este torneo. Sin embargo, también está claro que sueñan/anhelan/se ilusionan/alucinan con transformarse en ganadores permanentes, de esos que juegan siempre cinco, seis, siete juegos, durante las instancias finales. No sólo llegar a octavos y de vez en cuando -cuando lasuerte y el calendario lo permitan- a cuartos. Para ello se necesita mucho trabajo, de lo contrario países como México, CHile, Japón, Corea del Sur, Portugal, Estados Unidos y el resto de los pretendientes serán conocidos por cosas totalmente ajenas al futbol, como un molino de viento.
CONTINUARÁ.....

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