Brasil se está convirtiendo en un equipo de delanteros, sin juego de conjunto ni imaginación en la media cancha, sin siquiera un ápice de magia. Ya ni los laterales Prime que tiene el pentacampeón mundial desahogan el juego, farragoso y tedioso la mayor parte del tiempo.
Sin mediocampistas capaces, tanto Marcelo, como Dani Álvez, Adriano, Maxwell y Maicon son desperdiciados sin remedio. Necesitan, tal vez, a alguien como el culé Thiago Alcantara para contar con mejores oportunidades de cara al arco rival. Lástima que sea español…
Esta circunstancia obliga al equipo amazónico a usar la velocidad como su arma principal. Ya no tocan la pelota: su ataques son rayos furiosos que terminan, para bien o para mal, en un, dos por tres. Jugadas diseñadas para matar al contrario al aprovechar la sapiencia y el talento de Robinho, Pato, Neymar y del resto de los mortíferos delanteros brasileiros.
Ahora que el representativo Sub 20 de ese país se encuentra en semifinales del mundial Colombia 2011, una más en la historia de este conjunto, a todos los niveles, todo mundo se pregunta ¿cómo jugará la verdeamarella juvenil? Algunos jugadores ya aceptaron que con gusto abandonarían el juego bonito –otrora marca registrada del futbol brasileño- si así llegan a la final del campeonato,
Esta filosofía ha imperado en el seno del futbol del gigante sudamericano desde hace más de 30 años: en 1982, el equipo de Zico, Sócrates, Toninho Cerezo y compañía, digno representante del juego bonito, fue echado a patadas del mundial España 82 por los italianos, a la postre, campeones del mundo. El golpe ocasionó un trauma entre los dirigentes y entrenadores, quienes optaron por endurecer el juego del seleccionado mayor para evitar catástrofes como la ocurrida en la fase de octavos de final del torneo español.
Se podría decir que les fue bien: Consiguieron dos campeonatos mundiales y un subcampeonato más (1994 y 2002 y 1998, respectivamente) para su escudo. No es para menos, después de todo la cantera brasileña sigue engendrando a los mejores futbolistas del mundo, dueños de una técnica perfecta y un sentido del juego innato. Sin embargo, parece que en todos estos años de endurecimiento, los brasileños aprendieron a enfrentar lo partidos como robots, capaces de obedecer órdenes tácticas pero no de improvisar -su especialidad de antaño- y se olvidaron ya de jugar bonito...
Así, cuando juntan a todas esas maravillas, terminan jugando al vil pelotazo, ellos precisamente... Ahora la pregunta es ¿Brasil se acordará algún día de jugar como Brasil? Su mundial, en 2014, tendrá la respuesta.
EN LA WEB: SELECCIÓN DE BRASIL CAMPEONATO BRASILEIRO NEWS ESPAÑA 82 PARREIRA



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