martes, 30 de agosto de 2011

RUTA CRÓNICA: Nada

En este país nada se hace porque nadie hace nada. Se trata de un círculo vicioso dolorosamente perfecto que permea cada actividad que se lleva a cabo en el territorio nacional, pero que es más agudo en la capital, la monstruosa ciudad de México.

Es fácil encontrar personas que, por ejemplo, asumen que no tiene caso dejar de tirar basura en las calles solo porque hay gente que lo hace. “Para qué si nada va a cambiar”, me han dicho incontables amigos, conocidos, desconocidos y extraños cuando toco temas como la costumbre de los mexicanos de usar las baquetas y calles del DF como basurero público.

Sucede lo mismo en casos similares, en los que la solución requiere de acciones responsables de la ciudadanía, de forma individual o, un asunto más complicado, de manera comunitaria.

El tránsito cotidiano, tanto peatonal como vehicular, es otro buen ejemplo de la falta de consciencia que priva en las calles de la capital, principal pero no excepcionalmente: Es tan común que automovilistas y peatones ignoren las reglas básicas que deberían regir el traslado de personas, coches y mercancías, que caminar o conducir por las avenidas y calles de esta urbe resulta engorroso, pesado y muchas veces doloroso. Al menos te provoca una buena jaqueca. Un mal día y ya no regresas a casa...

Y como están las cosas –prevalece el muy mexicanísimo “’pa qué”- no hay solución a la vista.

Sería deseable hallar a alguien –tal vez al estilo del político y educador colombiano Antanas Mockus- a quien le interese realmente atacar este problema de manera frontal y decidida, por citar uno de muchos parecidos (el desperdicio de agua, impuestos, civismo y un largo etcétera), pues el margen de acción es –gulp- muy amplio, por decirlo suavemente.

Existe un problema (uno más, uf, o ¿es consecuencia?): ¿existen aquí los políticos con la suficiente visión como para tomar en serio ese tipo de temas, que la mayoría de los mexicanos –a juzgar por sus actitudes y reacciones- consideran como poco menos que tonterías (“Lo güeno e importante es conseguir lana rápido y fácil”, dicen algunos como justificación ¿¿??).

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